Conocimientos Navales


Una de las cosas más fascinantes de la navegación es el lenguaje que se emplea a bordo. En la jerga del mar, el viento no gira sino que rola. Embarcados, no tenemos una parte a la izquierda o a la derecha sino que tenemos babor o estribor. Tampoco existen delante y detrás, sino proa y popa. Hay un dicho marinero que nos dice: …..”en un barco no hay más cuerda que la del reloj“.  Y es que las cuerdas son cabos. Del léxico marinero, rico y extenso, podríamos decir que tiene su propia sonoridad, que sus expresiones tienen su propia musicalidad. Ese léxico ha heredado vocablos muy antiguos.  

Sin embargo, el conocimiento de una nomenclatura básica, además de mostrárselos enriquecedor e interesante por si mismo, resulta necesario para no perderse en el oleaje de la jerga marinera cuando hablamos de navíos de línea, maniobras, navegación u otros temas en los cuales es imprescindibles e inevitable usar denominaciones propias de mar.

   Barco de Inicio

Una de las cosas más fascinantes de la navegación es el lenguaje que se emplea a bordo. En la jerga del mar, el viento no gira sino que rola. Embarcados, no tenemos una parte a la izquierda o a la derecha sino que tenemos babor o estribor. Tampoco existen delante y detrás, sino proa y popa. Hay un dicho marinero que nos dice: …..”en un barco no hay más cuerda que la del reloj“.  Y es que las cuerdas son cabos. Del léxico marinero, rico y extenso, podríamos decir que tiene su propia sonoridad, que sus expresiones tienen su propia musicalidad. Ese léxico ha heredado vocablos muy antiguos.

El mar es todo un mundo que tiene su propio lenguaje. Y este no se ha desarrollado por esnobismo sino para asegurarse que se dan las citas, órdenes u indicaciones correctas, de manera que el receptor del mensaje responda con un gesto determinado. El lenguaje marinero se ha tomado muy en serio y encontramos a lo largo de la historia, navegantes en todo el mundo, afanados en recoger el legado de sus antecesores, en sintetizar, recopilar y estudiar el léxico propio de su profesión y en elaborar diccionarios náuticos o manuales de navegación para definir con precisión cada vocablo usado en su mundo profesional de manera que sirviese igualmente para enseñanza de futuros marinos.    

En este léxico particular encontraremos palabras típicamente marineras: ensenada, jarcia, bergantín, tajamar, goleta, halar, escota, pleamar, cangreja, orzar… Las encontraremos conocidas, familiares y hasta famosas, como babor, sotavento, nao, carabela, grumete, corso, gallardete, quilla, eslora, bitácora y muchas más. Otras no nos resultarán tan populares: estay, bolina, codaste, bao, flechaste, baluma, jabeque… Encontraremos bellas expresiones, rosa de los vientos, junto a otras, quizá absolutamente desconocidas pero muy propias del mar: mastelerillo de perico, ponerse en facha o puño de amura.

Más aún: a diferencia de otras, la sonoridad de la jerga marinera, su léxico particular, el propio mar, han estado siempre grávidos de posibilidades literarias y líricas. La amplitud del sonido de la mar, el horizonte siempre lejano, el paisaje omnipresente de las aguas, parecen poder abarcar toda clase de posibilidades, como si a hombros de las olas nacieran y se acunaran multitud de palabras y se llamase a la inspiración creativa. Por los mares de la edad de oro topase con obras de Garcilaso, Góngora, Lope de Vega, Quevedo y otros más. Sugerentes son otras creaciones, cercanamente coetáneas, como poesías del gran Unamuno o del inmortal Machado. Algunos poetas se muestran absolutamente seducidos por el mar, como Salinas o Jorge Guillén. En prosa, el mar igualmente ha inspirado obras de grandes autores, mostrando algunos de ellos especial pasión por léxico y a la jerga marinera, como actualmente Arturo Pérez-Reverte.


ARRIAD EL FOQUE!
¡Arriad el foque!, ordena el capitán. ¡Arriad el foque!, repite el segundo. ¡Orzad a estribor!, grita el capitán. ¡Orzad a estribor!, repite el segundo .¡Cuidado con el bauprés!, grita el capitán. ¡El bauprés!, repite el segundo. ¡Abatid el palo de mesana!, grita el capitán. ¡El palo de mesana!, repite el segundo.  
Entretanto, la tormenta arrecia y los marineros corremos de un lado a otro de la cubierta, desconcertados. Si no encontramos pronto un diccionario, nos vamos a pique. 


  Texto de Ana Maria Shua (Escritora)  


En el amplio mundo de Internet se pueden leer anécdotas relacionadas con el lenguaje marinero y el desconocimiento del mismo por parte de alguna persona a bordo. En la que leemos a continuación se trata de una mujer (neófita) que acompaña a su marido y unos amigos (navegantes) en su pequeña embarcación de recreo en la cual, su marido le pide algo: 

— Mari ,  ¿te importaría sacar el café? 
— ¿Y dónde están las tazas? 
— En la cámara, pañol de proa banda de babor, en el compartimento más hacia crujía. 
— ¿Eins ? 

Con la nomenclatura básica encontrada en ésta publicación nos ceñiremos a conocer las partes más importantes de un navío, los vocablos esenciales de la jerga marinera y aspectos elementales de la navegación. La forma de aprender todo eso, es apoyarnos en imágenes, fotografías y videos. Y esta será la forma en que lo haremos. Siempre ha sido verdad el dicho:  …..”una imagen vale más que mil palabras”.